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Junio 16, 2019
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Ley del Saco: Surge una oportunidad de la problemática

Si bien la ley regula y limita los pesos que un operario debe manejar, lo que ha sido una problemática para los Mandantes, los cambios en la normativa en materia de diseño y especificación de pavimentos de hormigón entregan una oportunidad única que estos aún no han aprovechado y que pueden generar cambios de paradigma en la forma de especificar hormigones en Chile.

La oportunidad de poder implementar algunos cambios en la manera de diseñar y especificar pavimentos de hormigón surge del lugar menos pensado: la conocida “Ley del Saco”, que impone requisitos a los pesos que un operario debe manejar en Chile. La problemática que se explica a continuación sugiere una posibilidad interesante para que algunos Mandantes lleven a cabo cambios normativos y de paradigmas en la forma de diseñar y especificar los hormigones, así como fomentar la implementación de soluciones prácticas para enfrentar problemas de este tipo en el campo de los pavimentos de hormigón (como quizás también en otras áreas y aplicaciones de la ingeniería y las obras civiles).

Para entender el problema hay que mencionar que los pavimentos de hormigón se diseñan a partir de la consideración de un parámetro (Módulo de Rotura), el que determina la resistencia a la flexotracción que posee un hormigón y que, por ende, es necesaria para soportar las tensiones críticas que debe enfrentar una losa durante su vida útil por acción de las solicitaciones de carga.

Este valor se determina en el laboratorio y para ello, se utiliza una probeta prismática cuyo peso, durante su confección y posterior manipulación y transporte para su ensayo, es la base de la “Ley del Saco”. En términos simples: el peso de la probeta determina la carga que un operario está autorizado a manipular y por ende, todo peso que exceda lo marcado por la probeta debe limitarse o distribuirse.

Por lo tanto, el peso de una vigueta prismática empleada para el ensayo de resistencia a la flexotracción, se ve afectada por la restricción determinada por la “Ley del Saco”. Esto, porque dentro del peso que pueden llegar a tener estas probetas de ensayo -sin considerar el peso de los moldes para confeccionarlas- supera los límites establecidos tanto para manipulación individual como el que se pueda trasladar entre dos personas, inclusive.

Con la entrada en vigor de la norma NCh 170, se determinó que en Chile la forma de especificar hormigones se debe realizar a través de la resistencia a la compresión, la que se obtiene a partir de probetas cilíndricas (el llamado “Grado G” del hormigón). Gracias a esta importante modificación, es posible detectar una solución rápida y directa a la problemática planteada. No obstante, esto exige fundamentalmente el aceptar y determinar la relación (o función) entre la resistencia a la flexotracción obtenida del ensayo de viga y la resistencia a la compresión conseguida con probeta cilíndrica.

Al tomar en consideración este último punto, es posible lograr un acuerdo sobre este asunto. Bastaría simplemente con que los Mandantes especifiquen y reciban el hormigón a emplear en pavimentos por compresión cilíndrica y que los proyectistas tengan claro a qué equivale este valor, especificado en flexotracción, para que exista consistencia en sus diseños de pavimentos, entregando así una oportunidad que hasta la fecha, no ha sido explorada.

Junto a esto, la aceptación de los pavimentos de hormigón se podría simplificar ya que la recepción que se realiza actualmente de los hormigones de pavimentos, se lleva a cabo a través de testigos cilíndricos que deben ser ensayados a compresión y cuyos resultados deberían ser consistentes con el valor especificado de resistencia a la compresión, a los 28 días del “Grado G” que se haya determinado como el pertinente y conveniente según el tipo de pavimento y sin que sea necesario, además, realizar otro tipo de conversiones adicionales más allá de la aceptada.

Por lo tanto, el camino a dar una solución definitiva al problema pasa porque los Mandantes estén decididos a implementar este cambio. De esta forma, evitarían inflingir lo que la “Ley del Saco” establece y además, se evitaría la realización de ensayos de viga, que genera mayor consumo y desperdicio de material, además de tener una mala condición de repetibilidad y un margen de error elevado respecto a otros ensayos. 

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