La nueva norma nch170

Publicado el Mayo 16, 2017



La nueva norma NCh170 deja atrás 30 años de vigencia de la NCh170.Of1985. Esta simple frase no logra reflejar que al menos durante los últimos 20 años, quienes compartimos en el ámbito de la tecnología del hormigón sabíamos que era urgente su actualización.

El paso del tiempo también afecta a las normas y en el caso de la norma de hormigón que incorporó una dimensión didáctica debido al momento en que se discutió y aprobó, la había transformado en una camisa de fuerza que dificultaba la incorporación de avances tecnológicos importantes. Entonces el proceso de discusión tanto del anteproyecto como el de la norma definitiva ha sido complejo porque no sólo era actualizar la anterior, sino que dar vida a una norma con una estructura y una visión que sea válida hoy y mañana.

Por eso el proceso de elaboración de esta nueva versión ha demandado un par de años de intensas reuniones y que recién ha culminado el pasado mes de junio, con su aprobación por parte del Consejo del Instituto Nacional de Normalización.

Enfoque normativo
En esta norma se refleja claramente que el sujeto a normalizar es el hormigón como material y que éste debe cumplir requisitos o bien, en algunos casos, asegurar que cumplirá unos determinados estándares que la norma establece. Por ejemplo, si la norma de agua establece un contenido máximo de sulfatos solubles, podría eventualmente utilizarse un agua que pudiese tener un contenido mayor siempre y cuando el contenido total de sulfatos en el hormigón no sobrepase el contenido máximo de sulfatos solubles que la nueva NCh170 establece.

Resistencia cilíndrica a compresión
Uno de los aspectos relevantes considerados, fue la necesidad que esta norma fuese compatible con ACI 318, base de la norma de diseño estructural. De esta compatibilidad nace uno de los cambios sustantivos que se introduce con la nueva NCh170 como es la especificación de la resistencia mecánica a compresión en base a resistencia cilíndrica, medida en la probeta de ∅15 por 30 cm de altura, e identificada con la letra G. De la misma manera que ACI 318, la mínima resistencia a especificar a un hormigón armado es G17.

La durabilidad en la nueva norma

El segundo aspecto relevante, es la implantación de requisitos de durabilidad que serán exigibles cuando el hormigón vaya a estar expuesto a ambientes agresivos. Aquí es conveniente recordar que la agresividad depende de la sustancia agresiva que esté presente y de la concentración en que se encuentre. Por ello, la norma establece que debe ser el proyectista quien debe definir la clase de exposición a la que va a estar sometida la estructura de hormigón. La norma reconoce dos tipos de agentes agresivos: internos y externos.
◆ Los internos son los que ingresan con alguno de los componentes del hormigón y por tanto se establece un contenido máximo de sulfatos y de cloruros. Esta es la primera vez que en una normativa chilena se establece requisitos para evitar la reacción árido álcali, de manera complementaria a lo que por su parte establece la norma NCh163.
◆ En el caso de los agentes externos, la norma establece los grados de exposición en cada caso y a continuación establece los requisitos para cada uno de ellos. Los agentes agresivos que generan clases de exposición son: hormigón sometido a congelación y deshielo; ataque de sulfatos en suelos o solubles en aguas de contacto; exposición a que provoca corrosión y hormigones que requieren baja permeabilidad.

Por lo tanto, se puede establecer que cualquiera sea la clase de exposición, la norma establece un requisito de grado mínimo de resistencia cilíndrica a los 28 días y un requisito adicional que el proyectista debe definir: ya sea uno prescriptivo (dosis mínima de cemento) o, en su defecto, uno de comportamiento (penetración máxima de agua según NCh2262).

Procesos del hormigón
La nueva norma trata de una manera general todos y cada uno de los procesos asociados al hormigón. Es decir, lo relevante siempre será que el hormigón mantenga sus propiedades y homogeneidad por lo que en cada etapa como hormigón fresco las medidas a adoptar, deben asegurar esto. En muchos de estos procesos, la norma entrega un requisito prescriptivo y otro por comportamiento. Por ejemplo, cuando se trata de desmolde, se entrega plazo mínimo en días, pero se entrega alternativamente la opción de disminuir ese plazo controlando la madurez del hormigón. Si bien todos quienes participamos en esta norma tenemos confianza en que será posible volver a revisarla en un par de años; la estructura, tratamiento de cada aspecto o proceso, planteamiento de requisitos, etcétera, garantizan una mejor sobrevivencia de la norma ya que acepta de mejor manera el avance tecnológico que el hormigón seguirá experimentando en los próximos años.

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