Productividad en la construcción

Publicado el Octubre 2, 2016

Uno de los principales puntos críticos de los proyectos de construcción, más allá de su magnitud y sector productivo al que pertenezcan, se relaciona con 4el cumplimiento de plazos y, sobre todo, de costos. Los mandantes son hoy cada vez más exigentes en ese ítem ya que de él depende gran parte de sus negocios. Es aquí donde la productividad surge como uno de los principales caminos de salida. Pero, ¿cómo responde el sector a esta realidad? Una de las definiciones de productividad se relaciona con la medición de la eficiencia respecto de la administración de los recursos para completar un producto específico dentro de un plazo establecido y con un estándar de calidad dado. Por tanto, para lograr un aumento en la productividad, se requiere que todos los niveles de la organización aporten a ella, tanto en su accionar interno, como en su interacción con el entorno y se deben proveer las condiciones y recursos para que los grupos de trabajo puedan llevar a cabo sus tareas de manera eficiente. En el caso del desarrollo de proyectos constructivos, particularmente los relacionados con viviendas, esto estaría más o menos resuelto, sobre todo en la obra gruesa. O, por lo menos, se cuenta con soluciones que pueden aportar a ello. Ese es el caso de la construcción industrializada, un método que, en términos simples, consiste en la ejecución de proyectos con elementos prefabricados en líneas de producción o con elementos que faciliten la construcción in situ, pero en serie. “En nuestra industria son los procesos los que se mueven y es el producto el que permanece estático (unidad habitacional)”, indica Boris Naranjo, director ejecutivo de Xpande Consultores. 1Esta alternativa buscaría eliminar o reducir al máximo los desperdicios y aprovechar las horas hombre del capital humano, haciéndolas más eficientes y seguras. Además, posibilitaría una sincronización que redunde en una sumatoria de pocas faenas, con pocos controles y duraciones ajustadas a estándares prestablecidos. “Es decir, nada se deja a la suerte y todo es planeado sin lugar a la improvisación. Todo esto genera alta productividad y gran calidad con costos controlados”, afirma Iván Botero, gerente de soporte técnico de Forsa. Sin embargo, más allá de estos avances, en el desarrollo del proyecto surgirían ciertos cuellos de botella que terminarían por retrasar la obra con todas las consecuencias que ello conlleva. Problemáticas que terminan siendo absorbidas en las etapas de terminaciones, donde se generarían las mayores interferencias, indican los expertos. Y es que, generalmente, cuando se acelera la obra gruesa – sin considerar procesos y mediciones de calidad- son las terminaciones quienes reflejarían estos problemas, retrasando la obra. ¿Cómo evitar estas situaciones? La coordinación y la planificación entre las diversas partidas resultarían ser claves.
En cuanto a las terminaciones, muchos de los problemas de esta etapa surgen de los defectos que presenta la obra gruesa, que de alguna manera se detectan al momento de realizar los distintos tipos de revestimiento del proyecto.

Coordinación y Planificación

Para entender la problemática referida a la pérdida de productividad de un proyecto, por una parte se debe tener presente que, generalmente, una obra gruesa maneja en torno a 7 u 8 partidas que, en el caso de utilizar un método industrializado, se reducirían y se mecanizarían dado el ritmo continuo y repetitivo que deben llevar. De este modo se aceleraría el proceso de construcción. 6En contraparte, cuando se comienza la etapa de terminaciones, este número, en una obra en su punto máximo, sube a aproximadamente 50 partidas que, incluso se pueden presentar en forma simultánea. Esto quiere decir que, si el equipo de obra gruesa acelera los ritmos, por las razones ya indicadas, se adelanta al programa, y si no se tiene una adecuada planificación relacionada con tener resuelto a tiempo los procesos de incorporación de contratos o compra de materiales de la etapa terminaciones, de acuerdo al programa original, se perdería el valioso tiempo ganado. Por otro lado, como ya se mencionó, la calidad resultaría fundamental para evitar los cuellos de botella que se generan en la etapa de terminaciones. Y es que en muchas ocasiones una obra gruesa que se construye aceleradamente en pos de cumplir metas y plazos de ejecución, decantaría en interferencias que se deben resolver en terminaciones. De este modo, la planificación sería el eje central de cualquier coordinación entre obra gruesa y terminaciones, de forma de optimizar los inicios de partidas y los ritmos asociados a ellas, anticipando las problemáticas de acuerdo con los avances reales y la logística del proyecto. Un aspecto fundamental para evitar las pérdidas de productividad, sobre todo cuando se emplean nuevos métodos constructivos que pretenden mejorarla. “Una adecuada secuencia entre las distintas etapas y sub etapas de la obra, permiten hacer mejoras en los ritmos y aprovechar las velocidades que habitualmente se consiguen en la obra gruesa, para traspasarlas a las terminaciones”, explica Carolina Tapia, subgerente de gestión de proyecto de la Corporación de Desarrollo Tecnológico, CDT. De acuerdo a mediciones de la misma CDT a diversos proyectos entre los años 2010 y 2016, el 27% de las causas de pérdida de productividad en proyectos de edificación se relacionarían, justamente, a problemáticas asociadas a planificación. 3Si bien, la ejecutiva de la CDT coincide en que muchos de los problemas surgen de los defectos que presenta la obra gruesa, que de alguna manera se detectan al momento de realizar los distintos tipos de revestimiento del proyecto, aislando este efecto, las terminaciones representarían ciertamente un punto crítico a resolver con industrialización, lo que podría mejorar la productividad en su conjunto. “Es complejo generar soluciones industrializadas para proyectos, sin antes promover la estandarización de sistemas constructivos: hay mucha variabilidad dimensional entre materiales y soluciones constructivas que trabajan juntos”, añade Carolina Tapia. El cuello de botella, agrega Boris Naranjo, “está siempre presente en todo flujo de procesos y la misión de los profesionales expertos en procesos es identificarlo y levantarlo y, a partir de allí, se genera la mejora continua al buscar el siguiente”. La coordinación es una de las condiciones que requiere ser productiva. Esto porque el capital humano, como el sistema constructivo que se emplee, deben estar organizados y planificados para llevar a cabo de manera adecuada la obra. Por ejemplo, el trabajador tiene que saber objetivamente las condiciones de satisfacción (conocer el resultado esperado), contar con las herramientas para medir el estándar esperado y tener un entrenamiento formal en estas mediciones. Asimismo, debe contar con documentación que permita revisar el proceso a ejecutar con el debido detalle y contemplar un layout de trabajo de tal manera de conocer los movimientos en el sector de producción, para facilitar la operación y poder determinar los puntos de residuos. “En consecuencia, la productividad es el resultado de acciones coordinadas eficientemente y de una cadena de valor integrada, entendiéndola en toda su magnitud organizacional y en todos los procesos del negocio”, afirma Boris Naranjo. En tanto, Carolina Tapia señala que los proyectos bien coordinados, que realmente controlen la planificación a través de indicadores como son las curvas de balance, la curva S, el levantamiento de restricciones en la planificación intermedia, el análisis de causas de no cumplimientos, entre otros, generarían mejores ritmos de obra, lo que indudablemente se traducirá en el corto plazo en mejoras de productividad en los proyectos. Desde Peri, destacan que tanto la obra gruesa como las terminaciones son parte del proceso constructivo de la obra y deben estar completamente alineadas con las etapas previas y las posteriores. Estas deben ser coordinadas de manera que ninguna se retrase o no se pueda realizar por algún inconveniente no previsto. “Según estudios de 2013 realizados por la empresa McKinsey, que dio sustento al Plan Estratégico Nacional de Construcción Sustentable 2025, la productividad de la construcción habitacional chilena era un 48% que la de Estados Unidos en 2011, lo que nos plantea el desafío de acortar esta brecha. Sin embargo, este estudio viene con una gran noticia asociada, que es que tenemos una productividad potencial de un 87%, que podríamos absorber con estandarización, sistemas de gestión orientados a la productividad, capacitación del personal (directivos, profesionales, trabajadores, etc.) y el uso de elementos prefabricados. Pero, para poder realizar esto, es necesario optimizar procesos y disminuir variabilidades para mantenerlas dentro de los límites de control que permita prefabricar. Con esto, un 39% de aumento de productividad está en nuestras manos”, apunta Naranjo. En esta lógica, la invitación de los expertos es a desarrollar un nuevo enfoque de dirección de operaciones productivas llamada, Tecnología de Producción Optimizada, OPT, “en la cual no se debe equilibrar la capacidad productiva, sino el flujo de producción, en este ámbito existen dos variables relevantes: la existencia de sucesos dependientes y la identificación de los procesos cuellos de botella, que determinen el rendimiento de toda la cadena de valor. Por lo tanto, es la coordinación e integración de los procesos y actividades de la obra gruesa y las terminaciones lo que agrega valor y no la optimización de cada uno por separado, cuando construimos obra gruesa debe ser mirado desde la necesidad que nos plantean las actividades de terminación y son las terminaciones las que deben establecer las condiciones de satisfacción que debe entregar la obra gruesa”, ilustró el director ejecutivo de Xpande Consultores.
El cuello de botella, agrega Boris Naranjo, “está siempre presente en todo flujo de procesos y la misión de los profesionales expertos en procesos es identificarlo y levantarlo y, a partir de allí, se genera la mejora continua al buscar el siguiente”.
 

Beneficios

Con la edificación industrializada se podrían alcanzar ahorros en plazos que se producen en las etapas posteriores a la obra gruesa, lo que está directamente asociado a las terminaciones y en el costo de materiales e insumos, de modo que se genere una obra gruesa de calidad que beneficie a las terminaciones. Asimismo, se destaca que las principales mejoras con este sistema estarían en calidad de vanos, disminución de procesos, mejora en los aplomos, entre otros. “Es por esto que lo importante es tener la posibilidad de costear la calidad, definiendo para eso parámetros que permitan comparar unidades (por ejemplo, departamentos) realizadas mediante un sistema de construcción tradicional versus un sistema de construcción con moldaje industrializado. Con esto se podrá comparar los costos, definir los ahorros y medir fehacientemente el impacto de estas innovaciones”, indican desde Peri. En esta misma línea, Iván Botero cuenta que los principales problemas de calidad que se dejan de observar al utilizar este sistema, son todas las patologías asociadas con la mampostería como morteros o fisurados, escombros y suciedad, no se ven desplomes en alguna de las caras de los muros o sobre rellenos para ocultarlos, se dejan de ver imprecisiones en vanos o aberturas de puertas y ventanas, se dejan de ver “maquillajes” o enlucidos exagerados en las superficies de muros y losas, entre otros. Por otra parte, las iniciativas que apoyan la industrialización mediante fondos públicos o la actual tendencia a incorporar BIM en la coordinación de proyectos, ayudarían a optimizar el proceso constructivo. Las inmobiliarias y constructoras están intentando acercarse a la industrialización, pero el gran problema que se vive hoy, coinciden los expertos, es la falta de capacitación de la mano de obra y la rotación del personal en los proyectos, lo cual dificultaría la implantación de cualquier iniciativa que requiera un tiempo más largo en adquirirse. Una optimización correcta se presentaría cuando el proyecto se resuelve de forma integral, vale decir cuando todos los actores se coordinan desde el inicio. Sin embargo, para Boris Naranjo la experiencia de la construcción industrializada ha sido “muy positiva, pues en los proyectos que ejecutamos con esta mirada hemos incrementado considerablemente la productividad de las obras de construcción, con un alto estándar de calidad y me tiene muy satisfecho que ha gatillado también la inquietud en otras empresas del rubro y es así como muchas obras están implementando tecnologías que hemos desarrollado exitosamente”. Aun así, la resistencia en el sector sería un factor clave. Faltaría, a juicio del ejecutivo, espacio para innovar. “También nos hemos encontrado con resistencias de profesionales, ejecutivos, empresas, propietarios que visualizan el cambio de otra manera, muchos aferrándose a sistemas constructivos tradicionales que les han permitido tener éxito en su desempeño y tienen una resistencia al cambio, también hay quienes quieren realizar modificaciones menores, todo asociado a la resistencia al cambio y a la obsolescencia propios de la naturaleza humana, por lo que el trabajo también se debe dar en este campo y fundamentalmente en la alta gerencia, pues, para llegar a buen puerto, este proyecto debe sustentarse en convicción, disciplina y coraje”, concluye.

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