Editorial | El valor de la madurez

Publicado el diciembre 29, 2017



La madurez del hormigón es uno de esos conceptos potentes que muestran no solo un sólido background técnico y una aplicación práctica directa, sino que además nos permiten mirar nuestras prácticas habituales con un prisma distinto y dejar en evidencia situaciones absurdas que se mantienen por tradición y costumbre y no por su real valor.
La madurez del hormigón, que en términos sencillos refleja el grado de desarrollo de las propiedades del hormigón, medida como una combinación del tiempo y la temperatura, es un excelente predictor de la resistencia de los hormigones. Así, basta medir el paso del tiempo y la temperatura para poder estimar la resistencia.

Las especificaciones de pavimentos tradicionalmente han establecido un cierto número de días antes de permitir la apertura al tránsito. Normalmente algunas semanas. Sin embargo, el uso de una medición tan sencilla como la madurez permite abordar esta decisión de una manera mucho más racional, poniendo el énfasis en la resistencia del hormigón colocado.
Hace algunos años, como parte de la Feria ExpoHormigón, ICH construyó un pavimento en avenida El Salto, entre Américo Vespucio y Espacio Riesco, usamos un hormigón normal el cual protegimos de la pérdida de calor en la noche mediante el uso de un polientileno con burbujas, básicamente un aislante térmico práctico, lo que nos permitió usando la madurez el darlo al tránsito a las 19 hrs.

Este enfoque ha sido adoptado en años recientes por el MOP en sus contratos de pavimentos de hormigón, lo que ha generado importantes ahorros en los tiempos de puesta en marcha y en la flexibilidad de la construcción. Lamentablemente, su introducción en vías urbanas ha sido más lenta. Sin embargo, también se ha avanzado en este frente, recientemente terminamos una experiencia piloto en Santiago, en la cual se evaluó la apertura de un pavimento en construcción, el cual sin ningún tratamiento o protección térmica permitía darlo al tránsito a menos de 4 días en pleno invierno.

La nueva norma NCh170 introdujo la madurez como un criterio para tomar decisiones tempranas en el hormigón, lo que abrió las puertas a normalizar este concepto. Hace unos meses en conjunto con el Ministerio de la Vivienda y el Instituto de la Construcción desarrollamos el anteproyecto de norma para el cálculo de la resistencia del hormigón basado en madurez tomando como referencia la norma ASTM 1074. Este proyecto está hoy en su etapa de discusión en el INN y esperamos que a mediados del próximo año ya tengamos una norma nacional sobre este tema. Estamos seguros que esto va a marcar un hito respecto de la velocidad con la cual se pueden abordar las obras de hormigón.

Son pequeños pasos, pero pasos concretos en el camino a elevar la productividad de nuestras obras. Esto es especialmente relevante en obras como los pavimentos urbanos, los que si no son bien planificados y ejecutados tienen un impacto fuerte en el acceso y circulación por nuestras ciudades.

Uno de los usos más interesantes en el cual la madurez promete un cambio fundamental, es en los pavimentos participativos. Estos pavimentos, casi en su mayoría de hormigón, por exigencia de las comunidades y facilidad de ejecución. Están hoy amarrados a plazos absurdamente elevados para ser dados al tránsito. Es fácil imaginar lo complejo que resulta explicarle a quienes van a usar esos pavimentos que deben esperar varias semanas después de construido para poder utilizarlo, especialmente cuando todos ellos intuitivamente saben que esa es una restricción absurda y que el hormigón no necesita los mágicos 28 días para comenzar a utilizarlo.

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