Declaración ambiental de productos

Publicado el Mayo 16, 2017



La sustentabilidad en el sector construcción comienza a tener cada vez más acceso a herramientas que le permitirían por una parte, medir su desempeño ambiental, pero también desarrollar estrategias de mejora continua y generar mayor valor agregado para sus productos.

A nivel mundial, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) ha impulsado el pensamiento de ciclo de vida en las Cumbres Mundiales de Desarrollo Sustentable. Posteriormente ha impulsado iniciativas de ciclo de vida globales, que han sido efectivas en el cambio de la sociedad hacia patrones de consumo y producción más sustentables y que se orientan también hacia el crecimiento verde (desacoplar el crecimiento económico de los impactos al medio ambiente y el consumo de recursos naturales) y a la gestión sustentable de recursos dentro del marco de desarrollo de una economía circular.



En este contexto, los eco etiquetados tipo III también conocidos como Declaraciones Ambientales de Producto descritos en el estándar ISO 14025, cobran cada vez mayor importancia, pues facilitan el marketing y la competitividad de los productos en el contexto de mercados exigentes ambientalmente, que funcionan con estándares internacionales en medición y comunicación del desempeño ambiental de los productos. De esta manera, las DAP o EPD, rescatan el potencial valor agregado para los productos y servicios generado a través de la cuantificación de indicadores de los impactos ambientales de ciclo de vida y la mejora continua de estos a través de iniciativas de gestión ambiental y/o asociadas a la Responsabilidad. Los Eco-etiquetados tipo III a diferencia de los eco-etiquetados tipo I y II, requieren para su obtención, de análisis de ciclo de vida (ACV) del producto o servicio y verificación de los resultados del ACV por tercera. Es decir, las DAP dan cuenta de los indicadores de impacto ambiental calculados en base a información científica y metodologías estandarizadas, que recogen los consensos mundiales para la cuantificación, comunicación y comparabilidad del desempeño ambiental de bienes y servicios. Asimismo permiten mostrar los avances e iniciativas que las empresas toman para mejorar su desempeño ambiental y por lo mismo, muestran la responsabilidad y compromiso de las empresas con el medio ambiente y la sociedad. Las DAP son herramientas de diferenciación y por lo mismo pueden ser generadoras de grandes oportunidades para las empresas que quieren dar mayor valor a sus productos, partir de sus esfuerzos en medio ambiente y sustentabilidad.

Las DAP (EPD) son parte de la serie ISO 14000 (Organización Internacional para la Estandarización, ISO, por sus siglas en inglés), al igual que el análisis de ciclo de vida en las normas ISO 14040 y 14044 y la huella de agua ISO 14046, o como la ampliamente conocida ISO 14001 de gestión ambiental, la que a partir del 2015 incluye también el enfoque de ciclo de vida como eje central.

Por su parte, la Declaración Ambiental de Productos (DAP, conocidas mundialmente como EPD por sus siglas en inglés) corresponde a la única forma de declarar de modo certificado el desempeño ambiental de productos de acuerdo a los estándares internacionales de la ISO. Las DAP de un producto o servicio se otorgan una vez aprobado el proceso de revisión de una tercera parte experta independiente, de los resultados del análisis de ciclo de vida, por eso la información que entregan es confiable y objetiva. Las DAP corresponden a un tipo de eco-etiquetados de la ISO, los eco-etiquetados tipo III, que, al estar regidos por estándares internacionales y presentar información conforme a reglas de cálculo de impacto ambiental para cada tipo de producto o servicio, permite que los resultados del ACV de éstos sean, comparables con los de otros productos/servicios iguales o equivalentes, convirtiéndolas en herramientas poderosas de marketing y competitividad en los mercados cada vez más exigentes en materias de sustentabilidad. Las DAP o EPDs se usan tanto en transacciones del tipo “business to business (b2b)” como para “business to consumer (b2c)”.

Desde el Hub Latin America International EPD® System, su Co-Directora Regional, Claudia Peña y quien es también Directora de Sustentabilidad en ADDERE, explicó a Revista Hormigón al Día los detalles de esta herramienta. “Lo primero es que la metodología de análisis del ciclo de vida (ACV) es fundamental en términos técnicos y científicos a todos estos desarrollos, precisa. “Uno tiene que hacer hincapié en que el ACV es la metodología científica que forma la base de todas las otras normas. Por ejemplo, la huella de agua de productos (ISO 14046) o la eco eficiencia (ISO14045), se basan también en análisis de ciclo de vida”, afirma la experta.

Metodología
El desarrollo de un ACV considera varias etapas, siendo la primera de ellas la definición de los objetivos y alcances que tendrá; vale decir el “para qué” se va a realizar el ACV, qué preguntas se quiere responder con ese estudio en particular. Esta etapa es muy importante, para definir las etapas siguientes del ACV. Dependiendo de los objetivos y alcances que se definan, se establecen los requerimientos de base de datos inventarios y los impactos ambientales que se cuantificarán, como también la etapa final en la que se revisa los resultados en términos de los alcances del estudio.

En forma más específica, las etapas subsiguiente consisten en primero, la construcción de los inventarios de ciclo de vida. Con los resultados del inventario (consumos y emisiones que el sistema de producto de ciclo de vida tiene en todas sus etapas), se calculan los impactos ambientales asociados a cada una de las categorías consideradas (por ejemplo, uso de la tierra, calentamiento global, toxicidad, eutrofización otros). Finalmente, se obtienen los resultados y se revisa su pertinencia y nivel de representación al hacer, por ejemplo, análisis de escenario. Si el ACV se hizo en considerando también los requerimientos descritos en la ISO14025, entonces los resultados del ACV podrían también publicarse en una DAP.

El International EPD® System tiene una base de datos de reglas por categoría de productos (PCR por sus siglas en inglés), las que indican cómo se debe hacer el ACV para cada tipo de producto, para que los resultados sean comparables. Así un producto que pueda comparase con otro que cumple la misma función y que provenga tanto del mismo país, como de cualquier otra parte del mundo. Pues las DAP tienen validez internacional.

Alianza verde
Los avances en la materia siguen dando que hablar. Ahora, la certificación LEED® del Green Building Council (GBC) integrará exigencias DAP en su cuarta versión.

En este contexto mundial, señala Claudia Peña, entidades como GBC y el International EPD® System trabajan en la misma dirección. Recientemente Chile GBC y el Hub América Latina del International EPD® System (el Hub), firmaron una alianza específica para impulsar, facilitar y dar sustento técnico y científico a los desarrollos e implementación de ACV y DAP para el sector de la construcción en Chile.

Hemos visto que lejos de ser algo pasajero, los ACV y las herramientas de ciclo de vida descritas en la serie ISO14000 (como las DAP), son algo que llegaron para quedarse, que se usan cada vez más y con más fuerza en el mundo, comenta la experta. Uno de los temas gatillantes de las DAP ha sido la certificación LEED®, pero también el Mercado Verde Único de la Unión Europea que se basa en análisis de ciclo de vida y declaraciones ambientales tipo III. Estas dos iniciativas generaron un movimiento en el mercado mundial y también en Chile. El Hub, por otra parte, cumplió un año en Chile y tenemos la satisfacción de percibir ese interés, ya que ha tenido muchos requerimientos de parte de la industria, no solo de la construcción, señala su co-directora.

Hormigón con potencial
“En Europa la industria del hormigón es la primera impulsora de las DAP. La plataforma de EPD de la industria de construcción europea “Eco-Platform” está fuertemente liderada por el hormigón”, señala Peña. Asimismo, hay muchos trabajos de EPD de hormigón disponibles en el sitio web de Int EPD® System.

¿Cómo aplicaría una DAP al hormigón? Su implementación requiere averiguar, por ejemplo, cómo se genera el hormigón, qué extrae para su producción y cómo se implementa. El análisis del ciclo de vida tiene que cubrir las distintas etapas, es decir la extracción de materiales, producción del hormigón, uso y disposición final o reciclaje. El hormigón, resalta la experta, “podría contener otras sustancias como los desechos, que se aplicarían como sustitutos en la mezcla. Al evitar una extracción y al atrapar desechos o materiales de otras industrias, reduce al mismo tiempo una gran cantidad de basura, de modo que puede participar muy bien en una economía circular y eso le da un gran valor como material”, ilustra.

Según Peña, “el análisis de ciclo de vida se vincularía justamente con herramientas como la eco eficiencia” (ver recuadro). Además, apunta que una de las visiones interesantes del hormigón es su resistencia en el tiempo. Finalmente, Peña destaca que las empresas empiezan a darse cuenta de que es mucho mejor tener declaraciones de sus productos o servicios, a modo de saber las oportunidades que tienen de mejorar. Al aplicar eco eficiencia además generan ahorros. No solamente es un tema de competencia de quién vende más, sino que mediante la declaración ambiental se genera valor económico, competitividad, un modo de pensar distinto la producción y de conocerla de manera diferente.

Las DAP, ampliamente implementadas en el Viejo Continente por la industria del hormigón, pueden establecer también en Chile esta pauta de diferenciación para dejar de manifiesto su impacto ambiental en un mundo cada día más cuidadoso de su medioambiente.

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